Hace casi un año desde mi primer viaje a Panamá, en aquellas crónicas que publiqué en el blog ya destaqué el impacto que me causó la tienda de vinos y licores Felipe Motta en la urbanización de Marbella. En cada una de mis estancias en el istmo no puedo dejar de visitar esta tienda que además cuenta con algunas delicateses extraordinarias (foi gras, embutidos ibéricos, enlatados de pescado y vegetales de las marcas que más me gustan...). Siempre hago mercado tanto para disfrutar al máximo el tiempo que paso en Panamá como para llenar la maleta para la familia en Caracas. El local es enorme y se divide en dos grandes espacios diáfanos. Desde la entrada se abre una gran sala, quizás de unos 700 u 800 metros cuadrados con anaqueles para las delicatesses y un espacio central con hileras de vinos de la gama económica y media divididos por paises. La variedad es enorme y la mayor parte, más de 1.000 etiquetas de vinos, son importadas por ellos mismos conviertiéndoles en una referencia inel...
Si a ese Primer Ministro le hicieron eso por hacer un programa de cocina ¿Qué no haríamos nosotros siendo que el Presidente se pone a dar detalles de sus irregularidades digestivas en horario todo público un domingo a la hora del almuerzo-desayuno?
ResponderEliminarLeí tu fobia a las colas en Todo en Domingo. Y te felicito pues estar en paralelo con una escritora de la altura de Milagros Socorro es simplemente Palabra Mayor. Pero cuando te leí me dí cuenta que no desfraudastes, me pareció tan buena tu prosa, que estoy de asomado en tu blog...Pero hay un problemita. Creo que se lo puede leer mejor luego de comer, de otra forma se convierte en una tortura medieval.
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